Regresar a artículos de interés

Alteración en la ingesta de sólidos y líquidos  
Susana Marqués
Enfermera-Psicóloga

 CONSEJOS

Es importante mantener una adecuada nutrición para prevenir la aparición de nuevos problemas: úlceras por decúbito, desnutrición, adelgazamiento excesivo u obesidad, etc. Cuando hay afectación bulbar, la ingesta adecuada puede llegar a ser un auténtico problema.

1. El propio enfermo nos irá diciendo cuál es la consistencia de los alimentos que mejor puede deglutir.

2. Importante detectar signos de depresión a través de datos indirectos con la comida, en forma de falta de apetito y desinterés por la comida.

3. Una alimentación suplementaria: dieta completa batida, papillas infantiles, suplementos alimenticios en forma de batidos, flanes, gelatinas, ...

Este tipo de alimentos requieren un proceso de adaptación; por su elevada concentración pueden dar lugar a diarreas u otros problemas de mala absorción. Se introducirán en la dieta de forma paulatina y diluidos con agua, para que no produzcan el efecto contrario al buscado.

Los métodos de alimentación variarán en función de la evolución de la enfermedad, así como de las dificultades existentes. Así mantendremos la alimentación oral cuanto sea  posible, pero sin prolongar innecesariamente esta situación, para evitar riesgos evitables (atragantamientos, aspiraciones y sus consecuencias, etc.).

En el próximo número relataremos los trucos para una buena alimentación oral.

Durante la alimentación oral observaremos los siguientes cuidados:

1. Mantener al enfermo bien sentado (90º), manteniendo la cabeza tan derecha como le sea posible.

2. Utilizar cubitos de hielo para administrar los líquidos, haciéndolos de tamaño cómodo para mantenerlo en la boca mientras se deshace. Pueden hacerse cubitos azucarados de cualquier sabor, al gusto del enfermo.

3. Facilitarle el acceso a la comida y a los cubiertos, procurando que éstos sean los adecuados para su manejo (ortopedias).

4. Eliminar distractores del lugar donde come el enfermo, para que se concentre el la alimentación: masticación, salivación, deglución.

5. Proporcionar un lugar tranquilo para comer, ya que esta tarea puede convertirse en muy laboriosa, pudiendo incluso llegar a hacerse desagradable tanto para el enfermo como para los otros comensales. Por esta razón suele ser recomendable que el enfermo coma solo, en compañía de su cuidadora, en un ambiente relajado y sin exigencias sociales. El inconveniente es que puede provocar una merma considerable de las relaciones sociales del enfermo.

6. En un ataque de ahogo, no golpear la espalda porque provoca un alargamiento inspiratorio y consecuentemente se incrementa el riesgo de aspiración. Tampoco se debe ofrecer agua, ya que los líquidos se tragan con más dificultad y pueden dar lugar a dificultades mayores (disnea, vómito, aspiración, asfixia).

Una alternativa a la dificultad deglutoria es la gastrostomía, duodenostomía o yeyunostomía. Con ellas quedan suprimidas las dificultades deglutorias y los riesgos añadidos a ella. Tampoco se van a  saborear los alimentos. Ahora los cuidados serán.

1. Sentar al enfermo, colocándole en un ángulo de 90º y manteniendo esta posición hasta 30 minutos después de haber finalizado la ingesta.

2. Mantener la permeabilidad adecuada, introduciendo 50 cc.de agua después de cada utilización.

3. Enfriar el alimento (temperatura ambiente) antes de introducirlo. Ahora aparece un riesgo más: la posibilidad de provocar una quemadura en el enfermo por la comida muy caliente o muy fría. Recordatorio: la comida no pasa por la boca y no puede enfriarse ni calentarse con la saliva y la temperatura bucal.

4. Licuar la comida para posibilitar la entrada y que atraviese la sonda sin dificultades.

5. La velocidad de administración será aproximadamente de 3 ó 4 minutos cada jeringa; si se hace muy rápido, puede aparecer diarrea.

6. Mantener el tapón proximal de la sonda cerrado mientras no se utilice (entre comida y comida).

7. Administrar en cada toma entre 300 y 500 cc.de volumen, repitiendo las mismas dosis con más frecuencia. Hacer 5 ó 6 comidas diarias. Entre toma y toma puede administrársele agua.

La ingesta de líquidos supone una dificultad añadida en la deglución, mientras no haya gastrostomía. Las alternativas serán:

1. Utilización de espesantes, tipo tapioca, harina o maicena.

2. Consumir alimentos líquidos de consistencia espesa : yogures, gelatinas, purés de frutas, helados, etc. Estos son  la vez más fáciles de tragar y hacen la dieta más agradable (sobre todo a los golosos).

3. Fabricación de cubitos helados de cualquier líquido.

La disfagia puede afectar incluso a la deglución de la propia saliva, dando lugar al molesto y desagradable babeo o goteo de la boca del enfermo. Puede mejorarse este problema:

1. Utilizando medicación inhibidora de la salivación, o al menos que la disminuya (hioscina, antidepresivos tricíclicos, atropina). Podrá utilizarse mientras no aparezcan efectos secundarios desagradables o molestos (náuseas, mareos, visión borrosa por midriasis, taquicardia, ...).

2. Manteniendo al enfermo sentado, con la  cabeza ligeramente erguida.

3. Succionando la saliva con frecuencia, sobre todo antes de comer, para dejar la mucosa limpia y preparada para saborear la comida.

4. Utilización de empapadores desechables, evitando el acúmulo de sábanas y otras ropas de cama.     

 Aparecido entre junio de 1999 y marzo de 2000 .


Regresar al menú

Ir a próximo artículo