Ante la enfermedad
Bernabé Tierno
Bernabé Tierno Jiménez es psicólogo, psicopedagogo y escritor, miembro de la Sociedad Española de Medicina Legal y de la Sociedad Española de Pedagogía. A lo largo de veinticinco años de experiencia profesional ha impartido cientos de charlas sobre diferentes temáticas. Hoy en día ha editado varios libros y escribe en diarios y revistas sobre valores y actitudes humanas.
En ocasiones, personas cercanas a seres queridos que padecían una grave enfermedad, me han preguntado si debían seguir ocultando al esposo, a la madre, al hijo o al hermano la realidad de un diagnóstico terrible.
Siempre respondo que no es fácil predecir la repercusión psicológica que puede producirse en el enfermo y todo dependerá del tipo de personalidad, del tono psíquico y del espíritu, de su madurez, de si es una persona creyente y de su capacidad de aceptación, no pasiva sino combativa.
No puede establecerse una norma general para todos. Hay enfermos que cuando saben que su caso es irreversible, se tranquilizan y la misma verdad des da más fuerzas para vivir en plenitud el tiempo que les quede de vida. Pero tros muchos caen en depresión y aceleran el fin de una vida que ya no tiene para ellos ningún sentido.
¿Qué pueden y deben hacer los familiares de las personas que padecen una enfermedad muy grave? Lo más importante es contagiar al paciente una fuerte voluntad de vivir. Hay que ser contundentes hasta convencer al enfermo de que la muerte llega sin avisarnos y esto es para todos. Nadie sabe cuánto va a vivir, pero todos podemos decidir sobre el cómo, sobre la calidad de vida que nos vamos a procurar.
Recordemos que la cólera como expresión espontánea ante un diagnóstico preocupante, es una respuesta más positiva que la resignación pasiva. Expresar nuestros sentimientos desagradables y las preocupaciones nos hace más fuertes, porque pierden su fuerza sobre nosotros.
A esto deberíamos añadir que la experiencia viva de sentirse amado de forma incondicional genera una poderosa energía curativa sobre el enfermo, como todo lo que le ofrezca esperanza.
Si logramos que el enfermo cambie la percepción negativa de su cuerpo por otra más positiva, de esperanza, activamos la potencialidad de la autocuración y le hacemos más fuerte ante la enfermedad.
Debemos potenciar las emociones saludables como el optimismo, la calma, la actitud mental positiva, la amistad, que son curativas, porque como dijo Jung “todo depende de cómo veamos las cosas, no de cómo sean”.
Aparecido en junio 2000.
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