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Ayudas técnicas en el aseo:
La bañera y el plato de ducha
Lydia Fernandez

La Esclerosis Lateral Amiotrófica  provoca dificultad a la hora de realizar dos actividades básicas del ser humano, como son el vestido y el aseo personal.

La debilidad en  la musculatura va a dificultar, entre otras actividades de la vida cotidiana, el acceso y permanencia en una de las estancias de uso más frecuente: el cuarto de baño y, en particular, la bañera y/o el plato de ducha.

La bañera

La persona afectada de ELA empieza a tener problemas con la bañera desde los primeros estadios de la enfermedad. El riesgo de caída es más elevado al entrar y salir de la misma, debido a la debilidad de los músculos, por lo que necesitaremos de las ya conocidas barreras.

Aunque existe gran variedad de ellas (Horizontales, en  "L", verticales, en ángulos, abatibles, fijas, etc.), es importante saber dónde y cómo colocarlas para obtener el máximo provecho.

Las barras colocadas verticalmente se usan cuando vamos a utilizar los dos miembros superiores al incorporarnos de la bañera o de su asiento.

Las barras colocadas horizontalmente sirven como soporte cuando permanecemos de pie dentro de la bañera. Ayudan a no perder el equilibrio y facilitan el desplazamiento en horizontal.

Las barras colocadas en ángulos (inclinadas unos 45º) se utilizan para incorporarnos desde un asiento de bañera.

Al colocar las barras, debemos fijarnos en que el miembro superior de ese lado sea útil funcionalmente hablando.

Una vez dentro de la bañera, el paciente de ELA pierde el equilibrio con facilidad, por  lo que necesitará la ayuda técnica que facilite la estancia en ella sin riego de caídas. Así, podemos encontrar varios tipos de asientos de bañera (con o  sin respaldo, giratorios, etc.). El idóneo es aquel que tiene respaldo y se puede girar ya que otros, como las tablas, sirven solo al comienzo de la enfermedad.

Junto a estas ayudas, conviene colocar sobre la bañera esterillas antideslizantes que se adhieren mediante ventosas.

El plato de ducha

Esta opción es la más adecuada cuando lo podemos realizar y cuando dicho plato cumpla unos requisitos mínimos:

- Es muy importante que el plato de ducha vaya a ras del suelo y sin rebordes.

- El suelo debe estar impermeabilizado, con un pendiente de desagüe de un 2% y sin resaltes.

- La superficie ha de ser antideslizante (existe un líquido especial para ello) y con rejillas o sumideros con orificios de menor de 2 cm.

- La grifería debe estar al alcance desde el exterior del recinto de la ducha.

Una vez que se cumplan estas condiciones, la permanencia en él puede ser de pie (con barras), o mediante un asiento de plato tipo taburete, un asiento abatible de pared o la más aconsejable: la silla con respaldo, que da apoyo a la columna vertebral y no requiere ni obras ni fijación en la pared.

Estas opciones son correctas cuando el paciente tiene cierta autonomía, pero cuando el paciente de ELA necesita más cuidado y vigilancia, lo más seguro y confortable es la silla para la ducha. La persona pasaría de la cama a la silla de ducha y con ella directamente al plato, lo que evitaría continuas transferencias y riesgos de caídas.

Accesorios para el baño

Las tiendas especializadas cuentan ya con elementos que ayudan en el aseo personal al afectado por ELA.

- El dispensador de pasta de dientes, sujeto a la pared, ayuda a tomar sin esfuerzo la cantidad necesaria.

- Las manoplas con mango permiten  llegar con facilidad a todas las partes del cuerpo.

- Tiras de franela para secar la espalda y toallas con mango largo para el secado de pies.

  Aparecido en diciembre de 1998.


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