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Ayudas técnicas en la deambulación para personas con ELA
Goya Gamazo
Terapeuta ocupacional.
Hospital N.S.Aránzazu

(La autora del artículo es miembro de la Asociación Profesional de Terapeutas ocupacionales de Euskadi, organización colaboradora de ADELA E.H.)

Unas de las actividades de la vida diaria (AVDs) más importantes que tiene el Ser Humano es la marcha (andar), ya que da independencia y facilita él poder realizar el resto de las AVDs.

Las AVDs en una persona con ELA  quedan afectadas en mayor o menor grado desde un principio, para luego ir aumentando dicha afectación, esto suele ser más o menos rápido, cada caso es diferente tanto su comienzo como su evolución...  No hay dos casos iguales.

Generalmente suele comenzar afectando la deambulación con debilidad en los miembros inferiores, tropiezan a menudo, se cansan mucho, tienen problemas para subir o bajar una cuesta o una escalera. Pero no siempre es así, a veces aunque más raramente comienzan por miembros superiores, también es normal que comience por afectar la parte distal dedos, manos, pies, ... Pero igualmente esto es variable.

Problemas al andar

Ahora, concretamente, veremos los problemas que produce en la marcha y como podemos intentar combatir y/o retardar y/o para superar esta dificultad durante el mayor tiempo posible, y dar la mayor independencia tratando en todo momento de retrasar la necesidad de la silla de ruedas. Esto a veces, es como una carrera de contrarreloj que ELA dice: “no tenéis mucho que hacer porque yo voy por delante y no pienso detener la marcha hasta el final”.

Cuando comienza la cogerá, donde el pie queda en Equino (pie caído), opino que lo mejor que se puede hacer, es una buena sujeción del tobillo y del pie, para ello unas buenas botas ligeras que sujeten bien el pie y el talón, van a permitir una mejor marcha, hay quien desde el comienzo pone una férula conocida como “Rancho de los Amigos” que popularmente se la llama antiequino, personalmente considero que una bota, en principio, cumple la misma función y a la vez es más funcional ya que permite una marcha mas normalizada. Esto suele ser suficiente cuando los primeros síntomas son en miembros inferiores y a nivel distal, (dedos de los pies, pies, tobillo, pierna.) Porque en otros casos como ya he mencionado anteriormente estos comienzos no son así.

Con el tiempo,  en unos más en otros menos, nos vamos a encontrar que esta dificultad (debilidad) cada vez es mayor, debido a que ELA, caprichosa como siempre, sigue progresando y la afectación, por lógica, cada vez es mayor, con lo que aumenta  la dificultad de la marcha, aumenta el cansancio, los paseos o marchas cada vez tienen que ser mas cortos y por terrenos mas cómodos, teniendo que descansar mas a menudo.

Cada vez cuesta más recuperarse del mismo, cada vez se cojea más, además que con la afectación el patrón de una marcha normal cambia, lo que obliga al sistema nervioso a trabajar más, nos encontramos el tiempo para recuperar el equilibrio en cada paso que se da, el cual normalmente son milésimas de segundo lo que se necesita para recuperarlo. En un afectado de ELA este tiempo es mucho mayor, y se convierte en un circulo, donde se necesita mas trabajo para mantener el equilibrio. Pero debido a ELA se tarda mucho más en dar esa respuesta, ello hace que se balance mas constantemente, con ello solo se consigue que la inseguridad aumente más en cada paso que se da. Por ello, el riesgo de tener una caída es algo normal, ya que si de normal no nos caemos es por la rapidez que tiene nuestro sistema nervioso para recuperar el equilibrio al fallar la rapidez de recuperación, el riesgo de caída aumenta considerablemente.

A partir de este momento no hay que resistirse a utilizar la o las muletas como ayuda, pues cuando se utiliza  a otra persona, lo único que se consigue es, que esta tenga que cargar constantemente con un gran peso, pero en especial con alguien que tiene un gran desequilibrio, lo que obliga a realizar verdaderas proezas para no ir los dos al suelo.

Pero a parte del cansancio que esto le supone, sobre todo hay que tener en cuenta que estamos deteriorando la salud del otro,  y el que padece ELA tiene que preguntarse ¿Porqué yo tengo que perjudicar a alguien que solo quiere ayudarme y facilitarme las cosas? ¿Porqué yo tengo que abusar de la buena voluntad de alguien que me quiere? …

Lo que sí podemos plantearnos es comenzar utilizando solo un bastón, pero teniendo en cuenta que este tiene que tener una largura adecuada y un apoyo tanto en la mano como en el suelo bueno. Luego ya habrá tiempo de utilizar la muleta o las muletas cuando veamos que esto es insuficiente. La largura del bastón, como regla general se puede decir que, tiene que llegar a la altura de la cadera.

Hay distintos tipos de bastones, pero como ya se ha dicho anteriormente, es importante tener en cuenta la altura, esta tiene que llegar a la altura de la cadera, más bajo hace que haya que inclinarse y más alto obliga a llevar el codo demasiado doblado y esto obliga a llevar la muñeca más doblada y el hombro tampoco puede tener buena posición lo que hace que se canse uno mucho más. Otro aspecto es el mango, es importante que tenga un mango anatómico que facilite el agarre y deje la muñeca descansada, y tenemos que tener en cuenta que, “a mayor comodidad mayor estabilidad”.

Bastones y muletas

Dentro del mercado vamos a encontrar diferentes tipos de muletas, el que nos interesa es que tiene apoyo en mano y codo. Encontraremos que la codera puede ser abatible o fija, abierta o cerrada, y por último las muletas son regulables en altura, lo que facilita graduarla de manera exacta.

Para caminar también tenemos los andadores, estos a pesar de ser más aparatosos si dan más estabilidad aunque quizás es verdad que la marcha se hace más lenta.

Para caminar con muletas, tanto con una como con dos, es importante que un profesional ayude en el aprendizaje, ya que esto va a evitar vicios y defectos que a la larga no ayudaran a mejorar la marcha. Todo lo expuesto anteriormente solo tiene sentido cuando se conserva la funcionalidad de los miembros superiores (brazos y manos) porque si estos fallan lo anterior es imposible poderlo conseguir.  

Para terminar, quiero dejar constancia, que la prescripción o recomendación del uso de las muletas, u otras adaptaciones solamente lo debe hacer un profesional (Neurólogo, rehabilitador...) que es el que conoce  la situación, el estadio, y la evolución del ELA.

Aparecido en marzo de 2000.

 

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