Mensaje de esperanza
Conchi Lopez Perez
Enferma de ELA
Me ha sido encomendada la difícil y bonita tarea de dar unas palabras de aliento a todo aquel que las necesite y que esté dispuesto a recibirlas.
Yo me atrevería a decir que por fortuna somos pocos los afectados, aunque eso tenga su parte negativa, ya que no contamos con el apoyo social necesario.
Precisamente por lo anterior, creo que debemos aunar esfuerzos, canalizando nuestros sentimientos de frustración, impotencia, rabia o autocompasión. Podemos usar nuestras energías para aligerar el peso provocado por la guerra psicológica, y así compartir problemas, fracasos, éxitos, descubrimientos y experiencias. ¿Cómo lograr esto?...
1. Disfrutando del presente y no pensando en el futuro, ya irán llegando las energías necesarias para afrontar el porvenir.
2. Plantando cara a la adversidad y dándole la vuelta para que nos favorezca y nos ayude a superar las dificultades.
3. El cuerpo es una ilusión hecha realidad que deberíamos aceptar tal como es, sin comparaciones con los demás.
4. No permitiendo que nos afecte la opinión de aquellos que dejan ver su sufrimiento, ya sea falso o sincero, a causa de nuestra condición.
5. En situaciones dramáticas, no debemos tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos, evitando dejarnos llevar por la desesperanza y el derrotismo.
6. Desde el punto de vista metafísico, no debemos ver la enfermedad como un “castigo”. Sería aconsejable llegar a la comprensión y aceptar la enfermedad como una “lección” que debemos comprender en el camino de nuestra evolución como seres humanos; tanto para nosotros afectados, como para los que nos rodean.
7. Buscando formas de alimentar el alma y elevando nuestro espíritu en compañía de personas positivas y animosas; o en la contemplación de la belleza, por medio del arte, la música, o la literatura, por ejemplo. De este modo, “compensaremos” la falta gradual de movimiento, que nos hace sentir prisioneros/as de nuestro propio cuerpo, y nos sentiremos liberados espiritualmente.
Como despedida, transcribo un pensamiento de J.D. Walters, filósofo y poeta: “Tu cuerpo y no cualquier edificio construido por manos humanas, es un templo viviente. Penetra su silencio interior y adóralo ahí. Envía rayos de devoción en solemne procesión por la nave central de la columna vertebral, desde el corazón hasta el altar mayor de la frente, base del éxtasis superconsciente.”
Un abrazo muy caluroso.
Aparecido en Junio 1997 .
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